Casi 2 de cada 10 jóvenes confiesa haber enviado una imagen sexual explícita por móvil alguna vez.
Que vivimos en una sociedad 2.0 o que internet es el
futuro son realidades que ya no nos pillan por sorpresa. Lo cierto es que desde
que la “gran red” llegó a nuestras vidas, los avances en tecnología han sido
abismales llegando a formar una parte indispensable en el día a día. Es
impensable imaginar actualmente un teléfono móvil en el mercado que no lleve cámara
de vídeo o que no permita el acceso a internet y demás servicios con los que hacen
fortuna las compañías telefónicas.
Los datos alertan de que cada día aumenta el número de
personas adictas a internet llegando incluso a confundir realidad y mundo web. Algunos
estudios revelan que la identidad virtual ha pasado a tener casi el mismo peso
social que la física; así, la edad media en nuestro país para ingresar en una
red social es de 16 años, aunque siete de cada diez
niños de entre 10 y 14 años tienen
acceso libre a internet y las utilizan habitualmente sin control alguno; mientras,
casi seis de cada diez, también disponen de teléfono móvil para uso propio.
En este contexto, es evidente que las ventajas e incovenientes
que conlleva estar a un click de casí cualquier información, potencia el peligro
al que se ven expuestos los más jóvenes en la red.
El gran debate en todo este asunto es la privacidad de
las personas. Si bien es cierto que existen modelos legislativos que intentan
regular la relación entre red e internautas, también hay muchos vacíos legales
y letra pequeña en el tema.
Uno de los fenómenos que va en aumento es
el cada vez más conocido “Sexting”, una práctica consistente en mandar por
móvil, vídeos y fotografías de alto contenido sexual, tan de moda entre los
adolescentes y que en algunos casos ha desembocado en tragedia . Las encuestas
dicen que los jóvenes lo ven como algo normal y que no tienen en cuenta el
riesgo de que esos documentos puedan llegar a ser difundidos rápidamente en la
red pero lo cierto es que de carácter psicológico,
legal e incluso de la integridad física de los
participantes.
Muchos de sus practicantes son menores de edad y no del todo conscientes de ello. Según la
revista Archives of Sexual Behavior en un estudio aplicado a 600 estudiantes
entre 14 y 18 años, se determinó que el 20% de los jóvenes “sextea” con mayor frecuencia de lo
pensado, dentro de los cuales, el 25% reenvió fotografías que habían recibido.
La solución, según psicólogos familiares especialistas, pasa por continuar
educando a los hijos, siendo conscientes de que no hay remedio rápido para
evitar estos mensajes de ‘sexting’ que se difunden por la red como un reguero
de pólvora.

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